La imagen tradicional que tenemos del hacker es la de una persona (generalmente, un varón), de corta edad y que opera desde su vivienda sin mayor afán que divertirse a costa de usuarios desprevenidos. Las últimas oleadas de ciberataques han cambiado drásticamente esta visión, dado que nos enfrentamos, literalmente, a profesionales. Por ello, muchos usuarios no saben muy bien cómo responder a las técnicas más sofisticadas, como sucede con el Cryptojacking. Este método de intrusión pasa desapercibido hasta que ya es demasiado tarde.

El Cryptojacking es una técnica de infiltración en un dispositivo electrónico con objeto de monitorizar todas las acciones del usuario. Generalmente, este no es consciente de que está siendo espiado, por lo que hace uso de sus claves de acceso en cualquier plataforma online y gestiona todos sus archivos y documentos con normalidad. Con todo, más que para obtener información concreta, los ciberdelincuentes utilizan este método específicamente para realizar trabajos de minería con criptomonedas como Bitcoin. De ahí el nombre con el que se conoce esta técnica.

Pero, ¿cuál es el sentido de hackear un ordenador para operar con Bitcoin? Ocurre que las tareas de minería consumen ingentes cantidades de energía y solamente permiten descargar una cantidad concreta de criptomonedas con un mismo dispositivo o desde una misma red. De este modo, el ciberdelincuente pone a trabajar otros ordenadores para engrosar su monedero de divisas digitales. Uno de los episodios de este tipo más famosos fue el que se vivió, ni más ni menos, que en el seno del Banco Central Europeo. Un hacker estaba usando sus potentes computadoras para hacer Cryptojacking.

Para poder llevar a cabo esta infiltración, los piratas se sirven principalmente de dos vías de intrusión. La más habitual es el envío de malware, que el usuario permite, con su negligencia, que se instale en dispositivo. La otra opción es la de crear páginas web fraudulentas sin más pretensión que introducirse en los ordenadores de los usuarios que se registran en ellas. Claro que algún que otro lector podría consolarse creyendo que el Cryptojackingno es una técnica particularmente grave. Grave error.

De entrada, una vez que los ciberdelincuentes han entrado en un ordenador, nada ni nadie les impide hacer uso de la información que en él encuentren, independientemente de si el robo de datos era o no su primer objetivo. Por otro lado, los trabajos de minería no son compatibles con todas las computadoras, especialmente con las más antiguas. Los dispositivos pueden funcionar con gran lentitud e incluso quedar completamente inutilizados. Finalmente, si los piratas utilizan nuestros dispositivos como trampolines para cometer otros delitos, estaremos siendo colaboradores pasivos. Por consiguiente, el Cryptojacking no es, en absoluto, un problema menor.