El comercio electrónico o e-commerce es ya una alternativa muy sólida a las compras en espacios físicos. De hecho, en algunos sectores el volumen de negocio de los portales virtuales supera al de las tiendas a pie de calle. Semejante tendencia obliga a extremar las precauciones en materia de ciberseguridad. Y es que, tanto si todo nuestro negocio se desarrolla en Internet como si solamente operamos parcialmente en la red, invertir en ciberseguridad debe contemplarse como un gasto operativo más.

Esta es, precisamente, la primera conclusión que debe quedar clara. Ningún sector escapa a la amenaza de los hackers, por lo que disponer de una protección mínima resulta inexcusable. Ahora bien, es igualmente evidente que algunas empresas, por su tamaño, complejidad o naturaleza, pueden estar más expuestas a los ciberataques. En estos casos, la inversión deberá ser acorde a la magnitud del posible daño que podría provocar un ataque. ¿Qué compañías serían especialmente sensibles a las agresiones en línea? Las que concentran una mayor parte de su negocio en la red (incluyendo pagos) y las que manejan una gran cantidad de datos personales.

Pero, ¿qué entendemos exactamente por invertir en ciberseguridad? No se trata de un concepto genérico sino de actuar específicamente en las áreas más sensibles para nuestro negocio. Si la empresa trabaja con múltiples comunicaciones en línea en su seno, una buena medida de seguridad sería disponer de un sistema de cifrado de extremo a extremo. Y si se remiten muchos datos sensibles a otras empresas, clientes o proveedores, es imprescindible hacer uso de un sistema de transferencia de información seguro. Por ejemplo, la aplicación Privnote realiza el intercambio de datos y, cuando han sido debidamente procesados por los destinatarios, destruye el mensaje.

Otra forma de averiguar cuál es la inversión más recomendable para nuestra empresa es analizar la naturaleza de las amenazas. Generalmente, la mayor parte del gasto en ciberseguridad corresponde con la instalación y actualización de antivirus, la contratación de servicios de seguridad avanzados y la formación de los empleados. Este último aspecto no debería relativizarse, puesto que los descuidos o la mala praxis de la plantilla, aun no siendo intencionada, puede hacer inútil cualquier sistema de seguridad.

En definitiva, las empresas están obligadas a considerar la ciberseguridad una inversión de futuro. Los rendimientos, desde luego, no serán pequeños.

Léenos regularmente y fortalece la posición de tu negocio en la red con una buena estrategia en materia de ciberseguridad.