De un tiempo a esta parte, el desarrollo tecnológico ha adquirido tal velocidad que resulta difícil seguir su ritmo. En ocasiones, una nueva tecnología que cuenta con muchísimas aplicaciones en multitud de ámbitos ve frenada su implantación por la incapacidad de los usuarios para manejarla. La ciberseguridad plantea importantes desafío en este sentido, puesto que aborda conceptos y procesos que no resultan de fácil asimilación para el gran público. Por ello, para construir mejores sistemas de ciberseguridad será necesario plantear una suerte de “cibereducación”.

 

Entender Internet

A estas alturas de la película, puede parecer ridículo suponer que alguien no entiende en qué consiste Internet. Desgraciadamente, el hecho de que haya miles de millones de usuarios no significa que todos ellos sean conscientes de los riesgos que entraña la red. De hecho, para muchos, operar en Internet de manera segura es lo habitual, mientras que los ciberataques son algo “excepcional”. Urge cambiar esta mentalidad para comprender que nadie va a ocuparse de nuestra ciberseguridad por nosotros.

 

La formación mínima

¿Cuáles son los conocimientos mínimos que un usuario debería tener para navegar por Internet de manera relativamente segura? Es imposible responder a esta pregunta porque las técnicas de los hackers han causado problemas incluso a los expertos. Ahora bien, una posible formación mínima podría incluir el dominio de los términos básicos de la ciberseguridad (dirección IP, DNS…), así como el seguimiento de una serie de pautas de seguridad. Por ejemplo, desconfiar de algunos sitios web, disponer de antivirus, no realizar operaciones financieras en portales que no incluyan el protocolo “https” y apreciar comportamientos sospechosos en nuestros dispositivos.

 

Hacia la cultura de la ciberseguridad

En realidad, todas las recomendaciones anteriores caerán en saco roto si no se potencia una cultura de la ciberseguridad. Hay que tener claro que las amenazas cibernéticas van a seguir aumentando en los próximos años y que todos somos potenciales objetivos de los hackers. También conviene asumir que la mayoría de ataques se materializan tras alguna negligencia por parte de los usuarios, como pueda ser la desactualización de sus escudos o una conducta poco segura en línea. Y como en cualquier proyecto educativo para cambiar nuestra mentalidad, lo más interesante es comenzar a introducir estas cuestiones en edades tempranas.

La educación tiene mucho que decir en la ciberseguridad del futuro y aquí te mostraremos las principales claves.