Muy a su pesar, Mark Zuckerberg, fundador y máximo responsable de Facebook, es uno de los nombres propios del momento. Y no lo es porque su popular compañía haya cerrado una nueva compra o haya ampliado sus opciones para los usuarios. La red social está en el centro de la polémica por su política de protección de datos, habiendo sido acusada de propiciar una filtración masiva de los mismos sin el consentimiento explícito de los usuarios. Zuckerberg, que ha tenido que comparecer en el Congreso, ha concedido una entrevista a Wired.com.

Zuckerberg no esconde que su empresa ha podido facilitar casos como los de Cambridge Analytica con reacciones un tanto tardía a los fallos de seguridad. Y es que, si bien Facebook apreció que esta firma se había hecho con millones de datos de usuarios de todo el mundo a finales de 2015, no pudo evitar que la información fuera utilizada ilícitamente. El jefe de la red social afirma que exigió a Cambridge Analytica que eliminara todos los datos extraídos de los perfiles, comprometiéndose esta por escrito a cumplir la petición. Hoy sabemos que la campaña de Donald Trump para la presidenciales de 2016 se sirvió de datos que, supuestamente, deberían haberse borrado casi un año antes.

Con todo, Zuckerberg quiere resaltar que las filtraciones se remontan a antes de 2015 e, incluso, 2014. Fue en ese momento cuando la red social cambió su política de protección de datos para evitar, precisamente, que se repitieran “robos”. A su juicio, si ese decálogo de medidas se hubiera aprobado hace cinco o seis años en lugar de hace cuatro, el escándalo de Cambridge Analytica no hubiera existido. Se trata de un mensaje de tranquilidad sobre la seguridad de la red social a día de hoy. Su visión sobre el asunto es que muchos usuarios han pasado de anteponer la agilidad a la seguridad a realizar el razonamiento inverso.

Este último aspecto resulta esencial para entender por qué, casi de la noche a la mañana, miles de usuarios de Facebook y otras plataformas de este tipo se han vuelto muy escépticos sobre la utilidad de las redes sociales. Esto tendría connotaciones casi psicológicas, ya que, según Zuckerberg, los usuarios demandaban un acceso más rápido a la plataforma y más funciones para compartir datos o imágenes. Esta tendencia se truncó, posiblemente, el año pasado, cuando empezaron a difundirse más y más casos de filtraciones masivas de información personal.

Por último, Zuckerberg tampoco rehúye la controversia sobre el papel de las redes sociales en el éxito de discursos populistas o que directamente fomentan el odio entre comunidades de usuarios. El joven pero experimentado empresario reconoce que lo que se está planteando cuando se aborda este tema es cuál es el límite de la libertad de expresión y si resulta lícito que la red social endurezca su censura. Ciertamente, casos como los mensajes yihadistas o las fake news obligan a replantearse muchas cosas. Sea como sea, Facebook siempre responderá a las necesidades de la sociedad. Palabra de Mark Zuckerberg.