La comprobación de la identidad de los usuarios es un trámite obligatorio para poder acceder a diferentes espacios o servicios, tanto físicos como virtuales. Con los hackers a la orden del día, el riesgo de sufrir una suplantación de identidad ha llevado a reforzar los sistemas de control. Una de las grandes esperanzas del sector de la seguridad está en el reconocimiento biométrico facial, tecnología que se vende como el sistema definitivo para validar la identidad de cualquier usuario. Todo esto suena muy bien pero, ¿en qué punto del camino nos encontramos?

Muchos usuarios están asombrados con la posibilidad de utilizar el sistema de reconocimiento facial presente en el iPhone X. La técnica de la que se sirve el dispositivo de Apple es una sucesión de puntos infrarrojos que recorren el rostro del usuario y que validan, o no, su identidad. Los resultados son, ciertamente, notables, pero el procedimiento dista de ser plenamente efectivo. De hecho, la firma de Cupertino ha reforzado la seguridad de este sistema de control con la solicitud de una contraseña alfanumérica tradicional (por si acaso). Lógicamente, existen otros mecanismos de detección biométrica, como la identificación de personas a través del iris del ojo.

El reconocimiento biométrico facial todavía no ha alcanzado el nivel de fiabilidad exigible para que pueda utilizarse en todo tipo de instalaciones. Algunos hackers han aprendido a transmitir información errónea que los sistemas de seguridad no son capaces de detectar, así como a bloquear directamente estos dispositivos. Por otro lado, los modelos actualmente disponibles son demasiado costosos como para que el gran público acceda a esta tecnología. Es por ello que, al menos de momento, solo nos encontramos estos sistemas en el marco de grandes empresas (o en viviendas de lujo).

Ahora bien, aun no habiéndose completado la fase de desarrollo de esta tecnología, sí que puede afirmarse que el reconocimiento biométrico facial está ya plenamente operativo en algunos servicios concretos. Por ejemplo, el portal Alibaba ha incluido una tecnología muy similar en su sistema de pago Alipay para que los clientes puedan abonar su cuenta en algunos restaurantes con un breve escaneado de su rostro. También Facebook ha dado entrada al reconocimiento facial dentro de sus mecanismos de validación de la identidad. En este caso, la técnica se aplica sobre las fotografías. Un comienzo, como mínimo, prometedor.

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