Cuando las consolas domésticas de videojuegos empezaron a popularizarse en los años noventa, pocos podían imaginar que aquel entretenimiento acabaría desembocando en competiciones internacionales con millones de seguidores. Hablamos de los torneos de eGames, muchos de los cuales incluso son retransmitidos en directo para todo el mundo. En consecuencia, la figura del gamer se ha convertido en paradigma no solo de la destreza con los mandos de las videoconsolas sino del dominio de técnicas digitales mucho más complejas. Así, las empresas ya han comenzado a interesarse por estos inesperados profesionales.

McAfee ha ido un paso más allá y ha sugerido que los gamers pueden convertirse en los próximos expertos en ciberseguridad. Es más, la reconocida marca de antivirus y sistemas de seguridad informáticos ha realizado un estudio al respecto cuyas conclusiones son sorprendentes. El 78% de quienes se dedican a la ciberseguridad de las grandes empresas consultadas crecieron jugando a videojuegos (o siguen haciéndolo en la actualidad). Para McAfee se trata de una coincidencia que no puede deberse al azar, intuyendo que los gamers han desarrollado habilidades muy específicas y que pueden ser útiles para combatir la ciberdelincuencia.

Pero, ¿qué cualidades específicas hacen de los gamers potenciales profesionales de la ciberseguridad? El 92% de los consultados en el estudio ya comentado creen los jugadores destacan por la aplicación de la lógica en situaciones complejas, la adaptación a entornos exigentes y cambiantes, la cooperación con otros profesionales y la constancia a la hora de alcanzar los objetivos propuestos. Por supuesto, a todo lo anterior se suman los conocimientos técnicos específicos sobre Internet, la seguridad de las conexiones o los contactos con otros usuarios alrededor del mundo. En suma, un programa formativo que ya quisieran implementar las grandes escuelas de negocios.

Frente a esta realidad, los responsables de las compañías reconocen que existe una auténtica brecha de seguridad en sus firmas. El 72% de ellos no considera reunir los conocimientos básicos para afrontar amenazas serias de ciberseguridad, al tiempo que el 46% cree que sus escudos digitales quedarán obsoletos en menos de un año. Paralelamente, un considerable 84% de los directivos aprecian dificultades a la hora de atraer talento para los puestos de trabajo relacionados con la seguridad. Aun así, se estima que el personal destinado a estas tareas aumentará un 24% en el próximo año. La industria demanda, por tanto, más profesionales pero más comprometidos.

Por otro lado, algunas empresas habrían empezado a desarrollar técnicas de formación poco convencionales pero inspiradas, precisamente, en la misma lógica que siguen los eGames. Se trata de la gamificación, esto es, de la realización de ejercicios que impliquen trabajo en equipo, aplicación de estrategias lógicas o afán de superación. Hablamos de juegos como “Atrapa la bandera”, con un componente lúdico innegable pero también con aplicaciones prácticas. No en vano, el 96% de las empresas que han utilizado estas técnicas ha apreciado una mejora en el rendimiento laboral.