Las empresas de seguridad aprovechan las semanas anteriores al inicio del verano para desplegar grandes campañas publicitarias, recordando que es durante el periodo estival cuando más se disparan los asaltos a viviendas. La misma lógica se aplica en el campo de la ciberseguridad, puesto que los hackers también aprovechan el verano para perpetrar sus ataques. En 2017, agosto fue el tercer mes con mayor número de ciberataques, incluyendo un rebote del ransomware WannaCry. Consecuentemente, los usuarios deben estar prevenidos contra esta amenaza.

La mayoría de ataques cibernéticos estivales tratan de aprovechar las lagunas en materia de seguridad tanto de las empresas como de los usuarios particulares. Y es que, cuando los empleados empiezan a pensar en las inminentes vacaciones, es posible que bajen la guardia y que faciliten la actividad de los delincuentes. Paralelamente, muchas compañías aprovechan las semanas previas a las vacaciones para incrementar su carga de trabajo y, por consiguiente, su volumen de negocio (con objeto de completar los trabajos pendientes). Un repunte de las operaciones que suscita la atención de los hackers.

La respuesta a estas amenazas pasa por mantenerse igual de expectantes que durante el resto del año, siguiendo el modelo Zero Trust, que podría resumirse en no confiar en nada ni en nadie (en la red, se entiende). Pero, ¿qué ocurre cuando la actividad de los empleados no se desarrolla en las oficinas? Es posible que muchos profesionales completen la totalidad o parte de sus tareas desde su domicilio o residencia estival, una medida de flexibilidad laboral cada vez más extendida. En estos casos, los empleados deben ser conscientes de que, independientemente de su ubicación, están trabajando con datos sensibles para la empresa. Las pautas de seguridad deben ser exactamente las mismas que las que siguen en las instalaciones de su compañía.

Otra de las medidas para protegerse frente a ciberataques sería la de no confiar en redes Wi-Fi públicas para realizar operaciones financieras. Es de sobra conocido que este tipo de conexiones no cuentan con todos los sistemas de seguridad deseables, por lo que los piratas informáticos encuentran mayores facilidades para actuar. También es recomendable que las empresas faciliten una VPN específica para las gestiones en línea de sus empleados. Con esta clave cifrada, las posibilidades de sufrir un hackeo se reducen drásticamente.

La ciberseguridad no puede tomarse vacaciones, así que sigue con atención los consejos que encontrarás en nuestras próximas publicaciones.