Desde hace muchos años, pocos sectores económicos soportan una cantidad tan grande de tópicos como las centrales de energía nuclear. En el mejor de los casos, estas plantas son acusadas de exponer a la sociedad y al medio ambiente a considerables riesgos. No obstante, la actividad de las centrales nucleares está marcada por la seguridad, gracias a numerosos protocolos de prevención y protección de obligado cumplimiento. Pero, más allá de las características generales, ¿cómo se articulan los sistemas de seguridad en las centrales nucleares?

Antes que nada, hay que conocer que la actividad de las plantas nucleares está regulada por distintas normativas federales. Así, la Comisión Reguladora Nuclear de EEUU considera que sus instalaciones forman parte de los espacios privados más seguros del país. Esta protección arranca ya en su diseño. En la construcción de las centrales solo se utilizan materiales de gran calidad, al igual que en las numerosas tareas de mantenimiento a que estas plantas se someten durante su vida útil. Todas las secciones de las plantas están debidamente separadas, como si de compartimentos estancos se tratara. Un eventual fallo en uno de estos espacios no tiene por qué provocar un efecto en cadena.

Ligado a lo anterior, las centrales nucleares se articulan en torno a tres círculos concéntricos, cada uno de los cuales incorpora un determinado nivel de seguridad. El anillo externo comprendería las instalaciones menos sensibles, mientras que en el centro del recinto se situará el núcleo de la central. Consecuentemente, la seguridad se refuerza a medida que nos dirigimos hacia el corazón de la planta. Lógicamente, los sistemas de seguridad no se limitan a los elementos estructurales. Los operarios que trabajan en instalaciones nucleares superan exhaustivos controles individuales antes de acceder a otro anillo. A las barreras físicas se les añaden numerosos sistemas de videovigilancia de la plantilla (así como de personal ajeno).

Como no podía ser de otro modo, los criterios de seguridad se actualizan periódicamente, adaptándose a las nuevas amenazas. Entre las medidas de más reciente implementación destaca todo lo relacionado con la ciberseguridad. Por ejemplo, los reactores nucleares modernos están diseñados para cesar su actividad de manera automática si se dispara una alerta por ciberataque. En cualquier caso, los sistemas de seguridad de las centrales nucleares funcionan al margen de Internet, sirviéndose de redes locales de alta seguridad.