Hace algunos años, una conocida marca de automóviles nos tocó la fibra más sensible con un anuncio que llevaba como lema “la tecnología sirve para emocionar”. Efectivamente, el desarrollo tecnológico ha ayudado a la humanidad a superar todo tipo de obstáculos y a mejorar notablemente su calidad de vida. La Inteligencia Artificial (IA) es uno de los grandes desafíos tecnológicos actuales, cuyas posibilidades últimas distan de ser aún conocidas. Un estudio publicado por la prestigiosa Nature Medicine apunta a que la IA y el reconocimiento facial podrían ayudar a diagnosticar trastornos genéticos.

El citado análisis se basa en una investigación realizada por la firma FDNA, que ha desarrollado un software, DeepGestalt, capaz de detectar enfermedades a través de las retinas. Para testar la fiabilidad de este programa, FDNA tuvo que identificar dos trastornos especialmente complejos: el síndrome de Cornelia de Lange y el síndrome de Angelman. ¿Por qué se escogieron estas enfermedades? Porque ambas cuentan con síntomas que afectan a la expresión facial de los pacientes. Tras examinar una serie de fotografías tomadas a usuarios afectados por estos síndromes, DeepGestalt acertó en su diagnóstico en el 90% de los casos. Cabe destacar que un grupo de médicos seleccionados para este test “solo” acertaron el 70% de las veces.

Posteriormente, el software se sometió a unas pruebas todavía más exigentes. Situado nuevamente delante de una serie de fotografías, DeepGestalt tenía que dar con la mutación genética que había causado el síndrome de Noonan entre cinco opciones diferentes. La tasa de éxito fue del 64%, sensiblemente más baja que en el experimento anterior pero muy por encima de la cosechada por los facultativos (20%). Eso sí, se constató que el programa obtenía mejores resultados con los rostros de personas de etnia caucásica que con los de otras razas.

Algunos expertos que han valorado los resultados de DeepGestalt reconocen que este tipo de herramientas pueden ser de gran utilidad para los profesionales pero creen que los diagnósticos en base a algoritmos deben tomarse con precaución. Otras voces inciden en el hecho de que el trabajo del software es muy rápido, por lo que puede acotar notablemente los plazos para elaborar un diagnóstico certero. Sea como sea, la IA y el reconocimiento facial pueden acabar en las consultas médicas.

Las nuevas tecnologías pueden beneficiar a tu salud, tal y como te seguiremos contando en este blog.