2018 no ha sido lo que se dice un buen año para Facebook. Y no, no nos referimos a que su volumen de negocio se haya resentido o a que su comunidad global de usuarios haya mermado. Los problemas de la red social de Mark Zuckerberg han sido provocados, casi a partes iguales, por los hackers y las lagunas de la política de protección de datos de la compañía. El último -o penúltimo- ataque que ha sufrido la mayor red social del planeta confirma su particular annus horribilis.

El pasado mes de octubre, Facebook confirmó que había sufrido un nuevo ciberataque con el objetivo de sustraer datos personales de los usuarios de la plataforma. En esta ocasión, el hackeo ha ido dirigido al procedimiento de inicio de sesión, lo que obligó a la multinacional californiana a pedir a sus usuarios que salieran de la aplicación y volvieran a introducir sus claves de acceso. La alarma afectaba especialmente a quienes se sirven de dispositivos móviles para navegar en la página, que suponen un porcentaje creciente del total de usuarios de Facebook.

La vulnerabilidad detectada por la firma estadounidense estaba relacionada con la función “Ver cómo”, que permite a los usuarios comprobar cómo se muestra su perfil a otras personas. Lo rebuscado de la vía de acceso a los datos personales nos recuerda que los hackers son capaces de llevar al límite la protección de cualquier espacio online. De acuerdo con el comunicado de Facebook, la red social reaccionó con rapidez para sellar esta brecha. Con todo, la cifra de usuarios potencialmente hackeados ascendería a 50 millones. Además, otros 40 millones de internautas podrían haber sufrido también algún tipo de robo de información.

Ni la investigación judicial ni la emprendida por la propia plataforma han podido todavía esclarecer la identidad de los atacantes. A juzgar por experiencias pasadas, es altamente probable que se tratara de una acción sincronizada entre múltiples hackers. En cualquier caso, Facebook ha vuelto a ver cuestionada su seguridad y muchos de sus usuarios, aun no siendo directamente advertidos por la compañía norteamericana, han procedido a cambiar sus claves de acceso. Te recordamos que el cambio periódico de contraseña en este tipo de portales es un hábito altamente recomendable y que podría ahorrarte más de un susto.

¿Quién será la siguiente gran víctima de los hackers? En este espacio seguiremos informándote y ayudándote a proteger tus conexiones.