En anteriores ocasiones, nos hemos referido al interés de los grandes marketplaces por gestionar sus envíos mediante drones. Lógicamente, se trata de una meta que todavía se vislumbra lejana pero los avances tecnológicos parecen confirmar que, tarde o temprano, se convertirá en una realidad casi cotidiana. Amazon es una de las firmas que se ha tomado más en serio la apuesta por los drones de reparto y las últimas pruebas que ha realizado invitan a pensar que los plazos serán más cortos de lo esperado.

Los test de Amazon con drones vienen de muy lejos pero en las últimas semanas hemos conocido interesantes novedades. Dado que uno de los grandes interrogantes de estos vehículos aéreos es su seguridad, la compañía de Jeff Bezos ha salido al paso con un sistema específico para evitar el secuestro del aparato. Y es que, ¿qué pasaría si un dron que ha de entregar una serie de encargos es “cazado” por algún ladrón? La dificultad para localizar al delincuente y reaccionar con rapidez es manifiesta. Más grave si cabe es el posible hackeo de un dron en pleno vuelo.

Para afrontar ambas situaciones, Amazon ha introducido un mecanismo en los aparatos que la propia empresa ha calificado como “de autodestrucción”. Evidentemente, el dron no estallará en mil pedazos cuando sufra un robo, sino que cambiará su señal de vuelo de “misión” a “seguridad”. Ello implica que la aeronave aterrizará a la mayor brevedad posible, siempre con la máxima seguridad, y bloqueará cualquier acceso a su interior o a la red. Dicho de otro modo, el dron quedará inutilizado para los ladrones.

La clave de este sistema es el “latido” que los drones van expresando de manera regular para que los controladores de la red de Amazon Prime Air constaten que el trayecto se está cubriendo correctamente. De cara a activar el mecanismo de bloqueo, el dron no necesita recibir la confirmación por parte de los controladores, así que ni siquiera el hackeo de la red puede dejar la aeronave sin reacción. Por supuesto, esta tecnología sigue siendo más futurible que real, si bien pone de manifiesto la voluntad por cubrir todos los supuestos “puntos negros” de los repartos con drones.

Los repartos con drones obligarán a sobrevolar zonas densamente pobladas. Si se cumple el ambicioso calendario que maneja Amazon, hasta el 85% de los envíos que actualmente gestiona esta empresa podrían pasar a ser operados por drones. La perspectiva es ilusionante, sin duda, pero también plantea importantes retos. La legislación vigente tiene que modificar algunos puntos para permitir estos vuelos y estos cambios no se materializarán mientras subsistan dudas serias sobre la seguridad.

Conoce el desenlace de la carrera por los drones comerciales en nuestras próximas publicaciones.